Hola :)
Si os gustó el primer capítulo, aquí está el segundo :) Por decidme por twitter si queréis que os pase el siguiente capítulo. Si no, no respondáis, es importante porque realmente no quiero estar mandando esto a gente que no lo quiere leer. ASI QUE POR FAVOR DECIDME SI QUERÉIS EL SIGUIENTE CAPÍTULO (@AndreaaBiebeer es mi twitter)
Gracias, espero que os guste :)
La primera clase era Lengua. Seguíamos teniendo a nuestra profesora del año pasado. Era una de esas que hablaba, y hablaba, y hablaba mientras el resto de la clase estaba ocupado durmiendo o mandando sms, pero nos caía a todos bien.
Inés, Carol y yo no nos callamos en clase, ni al salir, ni en la siguiente clase. Nos llamaron la atención varias veces, pero aun así, era el primer día y teníamos que informarnos sobre nuestras vidas.
Sonó el timbre de la hora libre, y nos dirigimos hacia la biblioteca para ver qué libros habían traído este año. Sí, no teníamos otra cosa mejor que hacer, aunque a mí si me interesaba la lectura.
Mientras caminábamos por el patio del instituto, me di cuenta de que no había cambiado. Lo que había cambiado era la gente. Todos habían crecido, a algunos se les notaba más que a otros, pero todo el mundo tenía algún matiz de diferencia al año pasado.
Al llegar a la biblioteca nos sentamos cerca de una estantería, olvidando el propósito por el que realmente habíamos ido, y nos pusimos a hablar otra vez.
Carol miró a Inés con esa sonrisilla suya. Conocía perfectamente esa mirada. Algo querían
-¿Qué pasa chicas?
-Va, pregúntaselo.
-Bueno ¿qué?, no nos has contado nada sobre cómo te ha ido con los chicos este año.- dijo Inés. Esa pregunta me pilló desprevenida.
-Sí, Miranda. Alguno habrá por ahí. Pero no nos has contado nada todavía. ¿Qué tal te fue por tu pueblo? Estoy segura de que más de un chico te habrá pedido algo ¿no? ¿Alguno de ellos te ha gustado en especial?- Carol parecía una ametralladora sin parar de disparar preguntas.
-Bueno chicas, no me habéis dado la oportunidad de contaros nada. Tranquilas. Pues la verdad es que sí han habido varios, pero con ninguno ha pasado nada serio. No me gustaba lo suficiente. Ya sabéis que nunca me adelanto si no siento nada. Era el primer año que salgo por el pueblo y no conocía a ninguno bien. Además, los amores de verano nunca acaban bien.
-De verdad que no te entiendo, Miranda. ¡Tienes chicos detrás de ti y no puedes fijarte en ninguno! Eso es desperdiciar la suerte.- dijo Inés.
Ella siempre veía todo desde ese punto de vista de “la vida sólo se vive una vez.” Nunca la había visto deprimida. Para ella los chicos eran diversión, aunque cuando quería era capaz de darlo todo.
-Inés tiene razón. ¿No crees que ya es hora de que te fijes en alguien?- prosiguió Carol.
-Chicas, todo a su tiempo. El amor no se elige, simplemente ocurre, y no lo puedes evitar.
Las dos me miraron absortas, no lograban comprender mi concepto sobre el amor. La verdad es que sí me había fijado en alguien. Siempre me había parecido un chico genial. Pero jamás pensé que podría enamorarme de él. Así que no les mencioné nada. Era el primer día, y prefería callarme antes que hablar y provocar en Inés y Carol una ilusión irreversible.
-¿Y a vosotras? ¿Qué tal os ha ido?- pregunté deseosa de escuchar, aunque principalmente para que no me agobiaran.
El segundo timbre sonó.
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