Hola a todos!
LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO! No he podido subir nada por que de verdad que me han faltado horas cada día... asi que hoy renuevo el blog y os paso un capítulo un poco más largo de lo normal y un trocito :) intentaré subir otro capítulo lo antes posible!
Para aquellos que no sepan cómo ver los demás capítulos, que me lo han preguntado varias veces:
En la barra de la derecha tenéis ENTRADAS POPULARES y abajo otro apartado, donde veréis varios meses. Como empecé esto en 2011, pues también hay dos años. CUANTO ANTES ESTÉ ESCRITO, MÁS VIEJO ES, con lo cual ahí podéis ver todos. Recordad que hay varios "trocitos" que NO FORMAN PARTE DE LA NOVELA. Los capítulos son todos llamados así: CAPITULO .. (NOVELA), para que no os liéis! jajaja
Y ahora, si no recordáis el último capítulo, os resumo lo que pasó: Miranda recibe la petición de ese chico tan extraño, pero parece olvidarlo y no dice nada a nadie. Al día siguiente, se encuentra con Álex en el instituto y le acompaña a clase. Está a punto de decirle algo importante cuando oye unos pasos...
LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO! No he podido subir nada por que de verdad que me han faltado horas cada día... asi que hoy renuevo el blog y os paso un capítulo un poco más largo de lo normal y un trocito :) intentaré subir otro capítulo lo antes posible!
Para aquellos que no sepan cómo ver los demás capítulos, que me lo han preguntado varias veces:
En la barra de la derecha tenéis ENTRADAS POPULARES y abajo otro apartado, donde veréis varios meses. Como empecé esto en 2011, pues también hay dos años. CUANTO ANTES ESTÉ ESCRITO, MÁS VIEJO ES, con lo cual ahí podéis ver todos. Recordad que hay varios "trocitos" que NO FORMAN PARTE DE LA NOVELA. Los capítulos son todos llamados así: CAPITULO .. (NOVELA), para que no os liéis! jajaja
Y ahora, si no recordáis el último capítulo, os resumo lo que pasó: Miranda recibe la petición de ese chico tan extraño, pero parece olvidarlo y no dice nada a nadie. Al día siguiente, se encuentra con Álex en el instituto y le acompaña a clase. Está a punto de decirle algo importante cuando oye unos pasos...
María.
Rápidamente
me separé de Álex, por mucho que deseara quedarme abrazada a él.
¿Por
qué el destino me dejaba rozar lo inalcanzable y me lo arrebataba al
instante?¿Por qué, justo ahora, su EX tenía que encontrarnos?
Se
nos quedó mirando durante un segundo, con cara de pocos amigos,
especialmente a mí. Su pelo rubio tenía reflejos dorados por el
Sol, y sus ojos parecían hechos de cristal. Iba vestida con una
minifalda bastante corta, cómo no, y una busa fucsia de esas como
las de las Barbies.
-Vaya,
espero no interrumpir nada. ¿Álex, tú no tienes clase? Vamos, te
acompaño a física.- dijo.
Maldita
sea. Jamás podría competir con ella. Ella tenía el aspecto de una
sirena y yo, bueno yo, era normal.
-Déjame
en paz, María. Si no te importa voy a acompañar a Miranda a clase
de matemáticas. Adiós.- respondió éste a mi sorpresa.
Me
agarró de la espalda y me empujó prácticamente hasta que
desaparecimos de la vista de María, pero yo sabía que nos habría
seguido observando.
Antes
de desaparecer me había lanzado una mirada fulminante, que habría
acabado conmigo si fuera un arma.
-No
me deja en paz.- se quejó Álex.
-¿María?
-Sí.
Parece que no se le mete en la cabeza que ya no hay nada entre
nosotros cuando me ve cerca de cualquier otra chica.- respondió.
-Vaya.-
dije.
Nos
paramos en la puerta de la clase. Una vez más se me quedó mirando.
Yo me apoyé en la pared al lado de la puerta, observando como el
pasillo del instituto brillaba bajo la luz color caramelo del Sol.
Apoyó
su brazo izquierdo en el espacio de pared al lado de mi cara. Me
sonrió.
-Siento
que María nos interrumpiera antes.- dijo.
Sus
ojos verdes brillaban como nunca, iluminados por el Sol. Clavó su
mirada en mí, y nuestros ojos se miraron fijamente. Nunca en mi vida
había sentido algo parecido a lo que sentía ahora.
En
aquel momento sólo le veía a él, a su sonrisa perfecta, a sus
ojos, a su piel, a su cuerpo.
-¿Qué
ha interrumpido?
-Quería
decirte algo.- dijo.
No
reaccionaba ante lo que acababa de decir. Estaba demasiado ocupada
admirando al chico que tenía enfrente.
-¿Estás
libre este sábado? Tenía pensado invitarte a jugar a los bolos.
¿Qué te parece?- me dijo.
Estaba
alucinando. Álex pidiéndome una cita. Vale, era evidente que estaba
soñando. Me pellizqué la manno sin que él lo viera para saber si
era todo verdad o producto de mi imaginación. Me hice daño, o sea,
estaba pasando.
-¿Y
bien?
En
ese momento quería responderle que sí a gritos, dando saltos de
alegría y después desmayarme y caer en sus brazos para que me
protegieran, y despertar y encontrarme con sus labios... vale igual
me paso un poco, pero eso era lo que sentía.
-Me
parece estupendo, aunque no se me dan muy bien los bolos, así que no
te rías si hago el ridículo... Es espantoso verme jugar, en serio.
Supongo que tú serás muy bueno.- respondí, intentando que mi voz
sonara lo más normal posible.
-Si
quieres vamos a otro sitio.
-No,
no. A los bolos está bien, igual me puedes enseñar. A ver si mejoro
un poco...
-Bueno,
vale. ¿A las cinco y media?
-Claro,
allí estaré.
Sonó
la campana.
-Hasta
entonces.- dijo. Después me besó en la mejilla durante un segundo
largo.
Aquel
beso en la mejilla puede que no significara mucho, pero me hizo arder
por dentro, y estuve a punto de desmayarme porque perdí el
equilibrio. Menos mal que él ya no estaba allí para verlo.
Entré
en clase, y, por la cara con la que me miraban Carol e Inés deduje
que todavía parecía aturdida y fuera de lugar.
-¿Qué
hablabais Álex y tú ahí fuera?- me preguntó Inés, ansiosa de una
respuesta.
Carol
le dio un codazo intencionado para que fuera un poco más cortés,
pero eso no le quitaría la duda ni el ser tan cotilla.
-¿Qué?
¿No puedo preguntarle a mi amiga lo que habla con un chico?- dijo.
-No
pasa nada, claro que puedes preguntar. Tiene tantas ganas de saberlo,
Carol, que no sabe controlarse.- dije riéndome.
-Bueno,
va, ¿nos lo cuentas o qué? Yo también quiero saberlo.- dijo Carol.
-Está
bien... Adivinad quien me ha pedido una cita.
Las
dos me miraron por un segundo sorprendidas. Luego vino la histeria.
Las
tres comenzamos a saltar emitiendo chillidos agudos que hubieran roto
una copa de cristal si hubiera una en la clase. Me extrañó que no
se agrietaran las ventanas.
De
repente nos cortó una voz.
-¿Por
qué tanta alegría chicas? ¿Acaso estáis algo entusiasmadas por
hacer clase? Si no os sentáis ahora mismo, examen sorpresa, a ver si
eso os alegra tanto también.- dijo el profesor de francés.
Acababa
de entrar en clase, y todo el mundo tenía los libros preparados
encima de la mesa y estaban sentados y en silencio. Me sonrojé y
quedó en evidencia que me sentía avergonzada de nuestros patéticos
saltitos.
-Sí,
profesor, ya nos sentamos, perdone.- dije.
Las
tres nos dirigimos a nuestro sitio atrás en la última fila.
-Es
insufrible...- dijo Carol.
-Y
que lo digas.
Nos
sentamos las tres. La clase estaba totalmente en silencio. Qué raro.
Probablemente era porque el profesor de francés castigaba a todo
aquel que se atreviera a producir algún sonido que no fuera el de un
bolígrafo escribiendo o el de respirar. A Inés ya la había
castigado varias veces. Era una charlatana.
-Miranda,
me lo tienes que contar todo. Pero todo. Cada uno de los detalles.-
me susurró Inés. ¿Acaso quería un castigo inmediato?
-No,
ahora no, que ya sabes cómo es este, que nos castiga por lo que sea.
-Venga,
Miranda, porfaa... Que ahora me has dejado intrigada.
-Señoritas,
por favor.- dijo el profesor. No me había dado cuenta de lo cerca
que estaba de nosotras. -Las conversaciones privadas las dejamos para
fuera de clase, y más precisamente de MI clase. Si volvéis a hablar
estaréis una hora castigadas después de clase.
Se
alejó y siguió con su clase.
-Madre
mía, si es que parece un radar.- dijo Carol.
-Es
verdad, es...
-Ya
está bien, señorita Inés y señorita Carolina, están ustedes dos
castigadas después de clase.
Genial.
Carol e Inés castigadas. Por lo menos yo me había salvado.
En
ese momento sonó el timbre. Todos recogieron sus libros con una
rapidez exagerada, y salieron pitando de la clase, algunos hasta
corrían.
-¡No
corran!- gritó el profesor desde la clase.
¿Pero
es que este hombre no se cansa nunca?
Ya
estábamos fuera de clase e Inés y Carol no hacían más que
preguntas y más preguntas... Yo respondí a todas, claro. Con cada
uno de los detalles, porque sino serían capaces de hasta amordazarme
para sacarme toda la información.
Era
la hora libre. Carol iba a comprarse algunas golosinas e Inés iba a
acompañarla. No me apetecía seguir con el interrogatorio, así que
decidí ir al baño.
En
el instituto había poca gente. Probablemente todos estarían fuera.
Todavía no me entraba en la cabeza que de verdad Álex me quisiera,
a mí, para ir a los bolos. Dios mío, era algo imposible.
Entré
en el baño y tampoco había nadie. Me metí en uno de ellos. Cuando
estaba dentro oía algunos pasos y susurros.
Ya sabéis, si queréis el siguiente, avisadme por twitter!
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