Holaa! Bueno, como este es el capitulo 10, y ademas es un poco corto, habrá otra parte este fin de semana o antes si puedo! Avisadme del siguiente quien lo quiera! Gracias a todos los que lo leen, muchas gracias de verdad :) un beso (L)
Al
salir, me asusté un poco. Allí estaba María, tan perfecta como
siempre, con Carla y Caterina detrás. Parecía una escena de estas
de película, como si hasta se hubieran aprendido adrede las
posiciones. Lo más probable es que fuera así.
Las
tres me miraban fijamente. Carla y Caterina, las lapas personales de
María, me miraban exagerando muchísimo su cara de enfado. Cada una
de ellas tenía una mano sobre la cintura. María tenía los brazos
cruzados, pero ella no simulaba su enfado. Estaba realmente enfadada,
y parecía ser que conmigo.
-Hola
chicas, ¿qué tal?- dije. Sabía que era una pregunta estúpida y
que no la iban a contestar, pero lo cierto es que no me importaba que
estuvieran enfadadas y quería salir de ahí lo antes posible y sonar
lo más normal posible.
-¿Qué
tal estás tú? Debes estar muy pero que muy feliz ¿no?- dijo María.
-Supongo.-
respondí.
-¿Supones?
A mí no me vengas con suposiciones. Sabes perfectamente de lo que
estoy hablando. ¿Qué hacías hablando con Álex? ¿Acaso no sabes
que ya está cogido?- dijo María.
-¿Perdona?-
dije sin creerme lo que estaba oyendo. Álex y ella ya no estaban
juntos.
Me
miró fijamente otra vez.
-Pero
a ver, ¿Qué coño pretendes con esto? Álex y tú ya no estáis
juntos, supéralo. Puede hablar con quien quiera, y yo también.
Además, no te interesa lo que hablemos él y yo, pero te lo voy a
decir. Vamos a tener una cita. Y él me lo ha pedido. Para que se te
meta en esa cabeza hueca que ya no estás con él. Ya no te
pertenece. Nunca te ha pertenecido. Las personas son libres de
decidir por sí solas lo que quieren, y Álex ha elegido. ¿Vale? El
mundo no gira alrededor de ti.
Creo
que en ese momento solté todo lo que llevaba dentro, toda la rabia
que le había cogido desde hace años, todo lo que tenía que haberle
dicho alguien antes que yo.
María
estaba poniéndose furiosa. Su cara empezó a ponerse cada vez más
roja. Estuvo un buen rato mirándome con todo el odio que podía
haber en este mundo, apretando los dientes fuertemente.
De
repente, explotó.
-¡Cállate!
Si crees que con tu discursito puedes cambiar lo que pienso estás
muy equivocada.
Me
puso la mano en la tripa y me pegó a la pared del baño. Me miró a
los ojos y pude ver toda su furia y su frustración.
-¿Lo
entiendes?- dijo.
Carla
y Caterina miraban atónitas. Ni ellas mismas podían creer que María
llegase hasta este punto.
-María,
ya vale, vámonos... Tenemos clase.- dijo Carla.
-Sí,
venga. Déjalo ya.- dijo Caterina.
Me
aparté de la pared. Esta vez era yo la que había perdido el
control. No me podía creer que hubiese llegado hasta aquí. Ya había
cruzado la línea. No me iba a amenazar. No.
-¿Pero
quién te crees que eres para gritarme? ¡Déjame en paz! No me
hables, no me mires, no me toques. Déjame vivir mi vida. Deja de
actuar como si todo en este mundo te perteneciera a ti. ¡Deja de
amargarme cada segundo de felicidad que existe en mi vida! No pienso
dejar a Álex, que te quede claro. Si para ti esto es un juego, da
por hecho que la ganadora voy a ser yo.- grité.
Me
había descargado. Por fin. Ya era hora de que alguien le dijera algo
y estaba muy contenta de que ese alguien fuera yo. Me sentía bien.
Salí corriendo y di un portazo con la puerta. Estaba furiosa y no me
iba a calmar ahora. Necesitaba relajarme...
Continuara..
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