Crees que puedes escapar. Pero no puedes. Está dentro de ti. No puedes soltarlo. Lo retienes. Y se queda contigo, dentro en tu memoria. Puede que lo olvides llegado un punto, pero eso no significa que se acabará o desvanecerá… Persistirá dentro, escondido en algún lugar. Pero no puede ser borrado como si nunca hubiera pasado. No puede ser. Ahora es parte de ti. Y el solo recuerdo de ello te pondrá la piel de gallina.
Así de intenso puede llegar a ser un momento.
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